Relatoría de Héctor Cerezo sobre su traslado a Puente Grande

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

Para todos los que se han solidarizado con nosotros.

Han pasado 20 días desde que tuve comunicación con mi hermano Paco, fue el miércoles 12 de diciembre y desde entonces no he podido saber nada, voy a relatarles un poco lo que ha acontecido desde entonces, bueno, lo que me ha acontecido por que de mis hermanos no se nada o casi nada.

El viernes 14 de enero del 2005, la “PFP” tomó el penal de La Palma, esto lo escuché por TV mientras entraban al pasillo todos con pasamontañas, chalecos y toletes.

A las 6:30 am, aprox. Nos hicieron una revisión corporal, que para no hacerla larga te desnudas y haces tres sentadillas. En esa ocasión se llevaron mi tele, la mayoría de los libros, las libretas y toda mi correspondencia de carácter personal; cartas, tarjetas postales y fotos. Desde ese momento no salimos de las celdas, no nos dieron baño, pues las regaderas en ese módulo están fuera de la celda, la comida nos la pasaban por la reja y suspendieron las llamadas y las visitas. Nadie nos dio una explicación salvo que todas las actividades estaban suspendidas hasta nuevo aviso. Y así me la pase, leyendo un libro que me dejaron hasta el domingo 16 de enero porque al mediodía otra vez entró la PFP al pasillo y nuevamente nos hicieron otra revisión corporal y se llevaron todo lo que tenía para leer o para poder escribir, también se llevaron mis pinturas, pinceles, bastidores y un cuadro pintado a medias. Es decir casi sin nada, bueno, ni detergente nos dejaron, a la mañana siguiente cumplí 26 años y entraría una nueva etapa dentro de nuestra injusta e ilegal reclusión.

El domingo 16 de enero como a las 6:00 pm. dos hombres con la cara cubierta me pidieron que saliera de la celda, me hicieron una revisión corporal y con las manos sobre la cabeza me condujeron a COC (Centro de Observación y Clasificación) ahí mientras me metían a un pequeño cuarto vi a mi hermano Antonio, al cual traían de la misma forma que a mi. Luego vino un breve examen médico y posteriormente nos ficharon nuevamente. En ese momento me di cuenta que nos trasladarían a otro penal. Matamoros y Guadalajara cruzaron por mi mente. Antes de subir a una camioneta esposados con las manos en la espalda pude preguntarle a Antonio por Ale y Pablo, se quedaron me contestó antes de que nos callaran. Minutos después estaríamos volando en un helicóptero de la PFP, escoltados como por 20 militares vestidos de gris, con la cabeza agachada y llena de preguntas que sólo el tiempo nos daría respuesta. Supongo que llegamos al aeropuerto de Toluca, pues nos subieron a un avión que poco tiempo después nos conduciría primero a Antonio y luego a mí a nuestro destino.

Durante el trayecto pude darme cuenta que de los 5 que íbamos en el helicóptero sólo a Antonio y a mi nos traían con las manos esposadas sobre la espalda a los otros los traían con las manos esposadas al frente. Tal ves puedan pensar que es una nimiedad, pero en un media hora el dolor en la nuca, pues nos traían con la cabeza agachada y para colmo el peso de una mano pefeposa encima era insoportable, aparte de que nos apretaban tanto las esposas que mis manos parecían guantes de béisbol y hasta el día de hoy apenas se están cayendo las costras que las marcas de ellas me dejaron. Y eso que por a mitad del viaje se “apiadaron” de nosotros y nos colocaron las esposas enfrente y las aflojaron. Al principio del viaje escuché decir que Antonio y otro preso iban para Matamoros y que a los demás nos llevarían a Guadalajara. Entonces todo se fue aclarando por fin el gobierno se estaba cobrando los tres años y medio de lucha por el respeto a nuestro derechos humanos en La Palma. Estábamos concientes en la posibilidad de nuestra forzada separación y en el trayecto traté de prepararme física y psicológicamente para el ingreso al penal de Puente Grande. Lo que no podía atinar era el argumento que el gobierno daría para justificar nuestro traslado ya que nosotros no nos encontrábamos en huelga de hambre en La Palma. Supuse que tal ves manejarían algo relacionado con lo de Tláhuac, ya qua habían tratando de involucrarnos de una manera vil y mentirosa con esos condenables sucesos. Pero como siempre la capacidad para mentir del gobierno sobrepasa todo lo imaginado. Mentiras tras mentiras había estado creando un clima adverso, no sólo hacia nosotros, sino hacia las organizaciones sociales, gente progresista y solidaria que nos han apoyado en la lucha por lograr nuestra libertad. A través de filtraciones en la prensa de supuestos informes del CISEN o de Inteligencia militar, trataban de involucrarnos o relacionarnos con organizaciones clandestinas. Filtraciones que a su vez llevaban una amenaza para todos los que nos apoyaban y para nosotros mismos. Los últimos acontecimientos en La Palma les brindaron el pretexto para dar el golpe que ya venían planeando. Bajo el absurdo argumento de que nosotros estábamos “desestabilizando” el penal, mandó a Antonio a Matamoros y a mí a Guadalajara. Incluso en otra mentira más trató de relacionarnos con gente del mundo del narcotráfico, con la cual por ética y por principios morales nunca nos hemos relacionado y jamás nos relacionaremos. Incluso el miércoles 12 de diciembre le comenté a mi hermano Paco que creía conveniente que nos ampararan contra un hipotético traslado. Pero nos ganó lo rápido de los últimos acontecimientos de La Palma.

El ingreso a Puente Grande me preocupaba, pero más preocupación sentía por Antonio ya que los testimonios de la gente que ha estado en ese penal hablan de golpes, tratos humillantes y degradantes y de ser el penal federal donde más se violan impunemente los Derechos Humanos. De Puente Grande también se decía algo parecido pero no era tanto como el de Matamoros. También me preocupaba por Ale y por Pablo como sea el estar en un mismo penal (aunque nunca juntos) nos hacía sentir muy cercanos y el sólo mirarnos nos hacía sentir fuertes. Todavía hoy no se nada de ellos. Me pregunto cómo estará Antonio, si también le están dando el trato “especial” que a mi aquí en Puente Grande. Trato que más abajo describiré para que juzguen.

El avión aterrizó en Matamoros, bajaron a mi hermano y cuando pasó cerca de mi alcancé a escuchar un “nos vemos”, le contesté con un si, aunque no se si me pudo escuchar. Se lo llevaron minutos después, supongo a bordo de un autobús como a mí.

El avión tardó un poco en despegar porque se les olvidó bajar la bolsa de plástico con las pertenencias de mi hermano y como ya se habían ido los custodios del penal no se decidían qué hacer. Al final no supe qué hicieron con sus cosas. Ojalá que no las hallan tirado o destruido, pues se perderían muchas cosas personales de mi hermano, como cartas, fotos, libros, poemas, etc., el avión volvió a aterrizar pero ahora en Guadalajara.

Me bajaron del avión y a los primeros pasos que di, sentí que vendría lo peor y así fue.

Me subieron al autobús con gritos y me sentaron con la cabeza hasta las rodillas. Duro poco el traslado al penal. Me bajaron al último y me volvieron a colocar las esposas en la espalda y me sentaron con las piernas abiertas. Mientras comencé a escuchar los gritos y las humillaciones hacia los dos presos que iban delante de mí. Llegó mi turno y me levantaron de las esposas y me gritaban en las orejas y a empujones me pusieron en posición de revisión. Me quitaron mi reloj y mis lentes que me donó el Comité Internacional de la Cruz Roja un par de semanas antes. Después tuve que desnudarme, abrir la boca y hacer tres gárgaras, voltearme y hacer tres sentadillas separando mis nalgas con las manos todo esto al ritmo de gritos y sin levantar la cabeza. Me dieron un uniforme y después de firmar los recibos por mis cosas me llevaron a COC con gritos, con las manos atrás, corriendo y con dos custodios haciéndome palanca en cada uno de mis brazos, para que se den una idea mi cabeza tocaba mis rodillas cuando me llevaban corriendo. Al llegar a COC me hicieron una revisión médica de puro trámite, pues no me dejaban hablar sobre otra cosa que no preguntara el médico. Luego nuevamente me ficharon y corriendo me metieron a empujones a una celda. El ingreso a Puente Grande fue igual de degradante que el de La Palma, sólo que esta vez una persona me filmó durante casi todo el tiempo, así que si alguien quiere comprobar lo que he dicho que le pida al Gobierno un acopia de ese video, aunque claro tal ves lo nieguen o les den una versión arreglada para que no se de a conocer la violación hacia nuestros derechos humanos.

En la celda que por cierto estaba completamente sucia, encontré un colchón, una cobija, dos sábanas, una toalla, un jabón y al otro día me dieron un rastrillo (que te lo dan unos 10 minutos) un papel higiénico y detergente y un cesto de basura, casi no dormí esa noche pues los gritos todavía rebotaban dentro de mi cabeza, además que temía que llegarán a golpearme. Al otro día me entregaron el reglamento de los Ceferesos, que por cierto son copias y está incompleto, el cuál en el artículo 4 dice “Queda prohibida toda conducta que implique el uso de la violencia física o moral o procedimiento que provoque una lesión psíquica o menoscabe la dignidad de los internos, en consecuencia, la autoridad se abstendrá de realizar actos que se traduzcan en tratos denigrantes o crueles” ¿qué tal?, después que la autoridad te viola tus derechos humanos, te grita, te denigra, se burla, te tratan cruel e inhumanamente, te dan el reglamento donde dice que precisamente lo que te hicieron no lo deben hacer. Creo que el mensaje es claro.

Pero por si no, los quince días que estas en COC se encargan de que quede claro. Cada vez que salía de la celda tenía que ponerme de espaldas con los pies separados y las manos también, te hacen una revisión corporal, después te volteas y tienes que subirte la playera y la camisa hasta las axilas, cuando te lo ordenan, te bajas los pantalones, los calzones y te levantas los testículos, luego te los subes, te quitas los zapatos y los calcetines y si al oficial se le ocurre también te revisa la boca. Sales caminando con la cabeza agachada y las manos en la espalda y te van ordenando cuando caminar y dónde pararte. Durante esos 15 días te entrevista Trabajo Social, un supuesto Médico, el dentista, el oculista, el psicólogo, criminología, pedagogía y terapia ocupacional. El objetivo durante esos 15 días es que te obligan a obedecer cualquier orden que ellos den, aunque sea absurda o contradictoria, por ejemplo; un oficial me regañaba por pasar lista con las manos atrás, otro por pasarla con las manos en los costados, uno que me doblara los pantalones porque los pisaba (están muy grandes son talla 42) y otro que no me los doblara, otro que agachara la cabeza, otro que no agachara la cabeza, sólo la vista, en fin hiciera lo que hiciera de todos modos siempre me regañaban por algo. La lista es a las 6:00 am, a las 11:00 am, a las 3:00 pm, a las 6:00 pm y a las 9:00 pm, lista que me la pasan hasta el día de hoy, aunque a los demás presos no les pasen lista a las 11:00 am, ni a las 6:00 pm, durante esos 15 días y bueno, hasta el día de hoy, sólo traigo un uniforme, no tengo uniforme para cambiarme, así que si lavo el calzón o la playera tengo que esperar a que se seque o ponérmela medio húmeda porque tengo que traer siempre el uniforme. El pantalón no lo he lavado y la camisola sólo una vez. Tampoco tengo otra toalla o sandalias (tengo que bañarme descalzo y pues seguramente ya tengo hongos) ni espejo, ni peine, ni short (porque aquí dan short) ni calcetas, ni tenis, bueno, ni vaso, ni cuchara, ni charola. Soy el único que la institución no le ha dado lo que por reglamento tiene que dar, al menos en el Modulo 6 donde me asignaron. Me dan donación que es un papel de baño, un jabón, detergente y rastrillo cada semana y pasta de dientes, una al mes. Todo lo que me falta desde que llegué al módulo (31 de enero) lo he pedido pero me dicen que mande una petición. Y me toco suerte porque ayer dieron las peticiones del mes de enero y ya pude mandar varias a Consejo Técnico para que me proporcione todo lo que no me ha proporcionado, aunque no me hago esperanzas porque vi como la mayoría de los otros presos las rompían, porque dicen que no sirven y que nadie hace caso, en fin tendré que esperar y pasármela mientras con una sola muda de ropa.

De las entrevistas, la del criminólogo y la del psicólogo fueron las que más me llamaron la atención, el primero insistía mucho en saber qué organizaciones y qué gentes nos apoyaban, incluso me comentó que ya había entrado a la pagina del Comité en Internet y me dijo que de dónde salía todo lo que escribía, me preguntó por el artículo “cotidianidad de la violencia” que escribí hace más de un año. El segundo me comentó que era la primera vez que al otro día que un interno ingresaba la CNDH a verlo y también me preguntó qué organizaciones nos apoyaban. En un momento de la entrevista le dije que era un preso de conciencia, por mi forma de pensar, me contesto que no ha todos se les encarcelaba por eso, yo le dije que tenía razón que incluso a algunos los asesinaban como a la licenciada Digna Ochoa, le dije que había más de 350 presos políticos y de conciencia en el país y me contestó en tono de burla que qué eran 350 presos políticos para una población de 120 millones de habitantes. Como adivinaron mejor ya no le dije nada pues no sólo se hacen o son indiferentes a las violaciones de nuestros derechos humanos, sino que los justifican, pues para ellos la Constitución, los tratados internacionales y los derechos humanos nos son válidos para los presos. Es como si ser un preso nos quitara nuestra condición de Ser humano.

Como comenté la Comisión Nacional de Derechos Humanos vino a verme, creo que el día lunes 17 de enero, fue una entrevista rápida, me preguntó sobre el traslado y me dio el “avión” cuando le comenté sobre el recibimiento que me dieron, lo primero que me dijo es: “tiene sus consecuencias tener ideales” y le conteste: sí, así es. Me comentó que había visto a mi abogada en la tele y que creía que nos iba a ir bien, por último me comento que el Director del penal era muy humano, me quedé con la cara de “what”.

El martes 18 de febrero por la tarde fui a juzgados, me notificaron vía exhorto un amparo contra tortura y contra el traslado que nuestra abogada Bárbara Zamora interpuso. Me alegró saber al menos que ya sabían que yo estaba en Puente Grande.

Y así pasaron 15 días y el lunes 31 me trasladaron al Módulo 6, sección 2ª, celda 623 y lo único que me han dado, hace un par de horas, es una cuchara y un vaso, sólo falta todo lo demás. Vivo en una celda para tres, a mi me tocó en la parte de arriba de la litera y parece que la sección donde estoy es considerada más o menos tranquila, ya dirá el tiempo si es cierto o no. Ayer salimos al patio una hora, hoy no nos toca patio, mañana parece que si, la verdad es que dicen que aquí es estar en la celda casi todo el tiempo. Tampoco dejan pintar en las celdas, pero bien los horarios todavía no los sé. Periódicos no dejan entrar, sólo revistas, no cualquiera, ni libros.

Otra etapa hemos iniciado ahora más difícil por la distancia, por los costos, por estar separados, por las mayores restricciones que tenemos, por el trato denigrante y la constante violación a nuestros derechos humanos.

Héctor Cerezo Contreras, preso de conciencia, Cefereso # 2 Puente Grande, Jalisco, 1116 para la institución

PD 1 “dicen que la muerte anda tras mis huesos / si es así la espero para darle sus besos / y si no me alcanza la muy condenada / me espero tantito pa’ verla enojada”

PD 2 Aclaro que amo la vida y que jamás atentaría contra mi existencia, esto se lo digo por si al Gobierno se le ocurre “suicidarme” como a Digna Ochoa o Pável González

PD 5 Saludos a Ale, y Pablo, díganles que si bien está cabrón, aquí seguimos firmes y dignos

PD 6 Saludos Toño, la verdad es el que más me preocupa, díganle que su fortaleza es mi fortaleza y viceversa.

PD 9 Durante los 15 días incomunicado, descubrí que me sé 35 canciones de memoria, conté 18 arañas viviendo en mi celda, vi dos gatos pasar frente a mi celda (es real), y pensé en el próximo cuento, además de aburrirme y preocuparme una y otra vez.

PD 10 Casi se me olvida, mis lentes no me los han dado.

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