Marcha del 02 de octubre de 2005 La Jornada

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Lunes 3 de octubre de 2005

 Exigen juicio político a la magistrada Herlinda Velasco que exoneró a Luis Echeverría

 Repudian al Poder Judicial en la marcha por la matanza de Tlatelolco

 Condena Rosario Ibarra fiscalías y comisiones de derechos humanos «que son un fraude»

KARINA AVILES
Foto

 Doña Rosario Ibarra de Piedra tras la marcha que desembocó en el Zócalo capitalino

FOTO María Melendrez Parada

Detrás de estas mujeres enlutadas, madres de los desaparecidos del 68, del 71 y de la guerra sucia, que encabezaron la marcha del 2 de octubre, ex líderes estudiantiles, punketos, ceceacheros, anarquistas, politécnicos, pumas, normalistas, entre otros muchos, unieron su voz en una misma denuncia: «¡Ya basta Poder Judicial! 37 años de complicidades con el genocidio».

De distintas formas, pancartas, consignas, bailes, porras, playeras, leyendas, se hizo patente el reclamo contra el Poder Judicial, para cuyos miembros, especialmente, la magistrada Antonia Herlinda Velasco Villavicencio -quien exoneró al ex presidente Luis Echeverría y coacusados por el halconazo del 10 de junio de 1971- y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pidió juicio político.

«En México, el pueblo entero está convencido de que Luis Echeverría, Mario Moya Palencia, Julio Sánchez Vargas, Raúl Mendiolea, Miguel Nazar Haro y Luis de la Barreda son culpables de genocidio. Todos estamos convencidos, excepto los jueces y magistrados que conocen del proceso penal», expresó el Comité 68.

Añadió que encontrará «nuevos caminos para lograr que se haga justicia y se castigue a los gobernantes responsables del genocidio y, en su caso, se finque responsabilidad a los jueces y magistrados que los exoneren».

Rosario Ibarra de Piedra, una mujer pequeña, pero de gran estatura por su dignidad y fortaleza en una larga lucha por exigir que les regresen vivos a sus hijos, destacó que «no necesitamos ni de fiscalías fraudulentas, ni de comisiones nacionales de derechos humanos, que son también un fraude, sino del poder del pueblo» que luche contra los torturadores y los cómplices de ese genocidio, entre ellos, los miembros del Poder Judicial.

Vestidas de negro, doña Rosario y sus compañeras del Comité Eureka, encabezaron la descubierta de la marcha que partió de la Plaza de las Tres Culturas, en Taltelolco, al Zócalo capitalino. Detrás de ellas, los miembros del Comité 68, entre ellos, Raúl Alvarez Garín, Leopoldo Ayala, Fausto Trejo y Víctor Guerra, alzaban una gran manta con la síntesis del sentir popular de este 2 de octubre: «¡Ya basta Poder Judicial! 37 años de complicidades con el genocidio».

En la memoria fresca de los manifestantes está la exoneración de Luis Echeverría y coacusados y la resolución de la SCJN, en el sentido de que antes de que sus delitos prescribieron 30 años después de ocurridos los hechos. De manera que las pancartas alusivas al tema salieron por todos lados: «¡Echeverría, fascista, tu cárcel está en la lista!», «Justicia con las patas. ¡Herlinda Velasco tu sentencia es un asco!», «¡Es un lodazal la fiscalía especial!», «¿Juicio a los funcionarios del pasado o juicio a los ministros de hoy?»

Todos los contingentes aportaban algo al respecto, pero siempre, la balanza de la justicia se inclinaba, ya sea en las consignas o en las ilustraciones, que no faltaban, del lado de la complicidad, de la impunidad y del interés de «jueces y magistrados corruptos, con sueldos estratosféricos, prestaciones exorbitantes y pensiones ofensivas».

Lo mismo se escucharon los goyas de los universitarios que la ya famosa consigna de «chicharrón con pelos». Lo mismo marcharon normalistas de El Mexe, Hidalgo, que de Ayotzinapa, Guerrero, o Tamazulapan, Oaxaca. Politécnicos de las diferentes escuelas, integrantes del Movimiento Autónomo Zapatista, del Partido Comunista de México, del Comité Cerezo, del Frente Zapatista de Liberación Nacional, de la Universidad Autónoma Metropolitana, jóvenes anarquistas, padres de familia, entre otros, nutrieron la marcha.

El distintivo de la mayor parte de los contingentes eran chavos y chavas, quienes desbordaban sus energías con carreritas, movimientos sensuales de cintura, tambores, gritos y mucha rebeldía.

Después de caminar sobre el Eje Central y Madero hasta llegar al Zócalo, el Comité 68 en voz de Víctor Guerra, pronunció un discurso en el que denunció que el sistema judicial mexicano «ha mostrado ser cómplice de los genocidas, pues desde 68 a la fecha, se ha creado un sistema de impunidad judicial para protegerlos».

Apuntó que el Poder Judicial está en crisis y requiere de profundos cambios, por lo que hizo un llamado a las fuerzas populares y democráticas para que se sumen a la lucha por el castigo a los culpables de los crímenes y contra el sistema de impunidad prevaleciente.

Raúl Alvarez Garín pidió juicio político contra la magistrada Herlinda Velasco y ministros de la SCJN, porque «están destrozando la estructura jurídica y comprometiendo valores» del marco jurídico internacional. Añadió que la manera de destruir un nudo de artimañas y resoluciones espurias es «precisamente dirigir el golpe a donde se está planeando toda esa maraña de aparentes dificultades legaloides para no dar paso franco a la justicia».

Es tiempo de justicia «y nuestra voz se alzará hasta conseguirlo, nada nos detendrá», advirtió el Comité 68.

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