Contra la cárcel y la represión, el arte. Contra el encierro y el silencio, la dignidad. Esta es la forma en que los hermanos Héctor, Alejandro y Antonio Cerezo Contreras han enfrentado el calvario de estar en prisión sin merecerlo, en un proceso judicial que, asegura su defensa, está plagado de irregularidades.
Estos hermanos, además del comerciante Pablo Alvarado Flores y el albañil Sergio Galicia Max (ahora en libertad), fueron puestos tras las rejas desde el 13 de agosto de 2001, acusados por el ataque con petardos contra una sucursal de Banamex. Son, dicen las autoridades, milicianos de las FARP. Y aunque ya tienen auto de libertad por los delitos que se les imputan, siguen en prisión.