Los Cerezo llaman a los Centros Federales de Readaptación Social “penales de exterminio”. Ahí, “tratan de destruir tu humanidad y dignidad. Es un lugar en el que te pueden hacer lo que quieran y cuando quieran. Ellos (las autoridades) lo expresan abiertamente. Hay torturas como el ocio forzado, permanecer con la luz prendida las 24 horas del día, incluso te dicen en qué posición dormir, y así lo tienes que hacer”. Para Antonio, “los Cefereso se han convertido en los centros de exterminio del Estado, que intenta justificar sus actos diciendo que los presos son criminales que deben pagar lo que han hecho; pero, ¿cuál es la diferencia entre los criminales que hacen cosas inhumanas e increíbles y el Estado, que hace lo mismo, para hacer pagar los delitos?” Héctor relata: “Alguna vez tuve un castigo de 15 días en el que me quitaron las cobijas, el colchón, dormí en el cemento, a temperaturas muy bajas. Me dio gripe, calentura, me dolía el pecho y no recibí atención. Tuve que mojar mi playera y ponerla en mi frente para controlar la fiebre. Afortunadamente salí, pero hay gente que se ha muerto ahí, del apéndice o paros cardiacos. El servicio médico es muy deficiente, depende del criterio del custodio que seas atendido o no”.