Otro de los resultados de los nueve años, fue el informe 2000-2008 La cárcel, una forma de criminación de la protesta social en México, que Emilio Álvarez Icaza, especialista en derechos humanos, consideró un “material básico para emprender un debate político sobre la justicia, con una gran capacidad de sistematización de datos que se encontraban dispersos y fueron convertidos en un documento que logró darle rostro a los presos y a las familias, a las niñas y niños, a la comunidad, volviendo el tema en una discusión colectiva, que además genera un debate sobre las categorías entre presos por motivos políticos, presos de conciencia y presos vinculados a movimientos sociales.”