Plan Mérida y terrorismo de estado Javier Hernández Alpízar / Babel

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

El concepto de terrorismo es más resbaladizo que un cochinito encebado. Normalmente se usa de manera gratuita contra el enemigo, como en México se usa a veces, por ejemplo, “fascismo”, y el calificativo “fascista”, como una especie de insulto y nada más. Pero el terrorismo existe. Y si hay que usar la palabra, hay que aprender qué significa.

Algunos analistas comienzan a usar el concepto “terrorismo de estado” para referirse a la política de violencia de Estado del gobierno mexicano. Por ejemplo, el Comité Cerezo ha publicado más de un texto en la revista Revuelta, e incluso ha participado con textos de análisis que explican esa tesis en foros sobre el tema.

En wikipedia, sitio que no se puede acusar de “izquierdista”, se define así el concepto de terrorismo de estado: “El Terrorismo de Estado consiste en la utilización, por parte de un Gobierno, de métodos ilegítimos orientados a inducir el miedo dentro de una población civil determinada para alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares, o fomentar comportamientos que no se producirían. Dichas actuaciones se suelen justificar por la “Razón de Estado”.

Particularmente es interesante el primer punto de las formas que adquiere el terrorismo de estado, según la página referida: “Uso de la coacción o persecución ilegítima, el secuestro, la tortura, el asesinato o ejecución extrajudicial utilizando recursos policiales, parapoliciales o paramilitares.”

Es sobre todo por estas formas de violencia, que organizaciones de derechos humanos como el Comité Cerezo, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Tlachinollan, y otras, han documentado en México, que los editores de la revista Revuelta hablan del mexicano como un régimen de “terrorismo de estado”.

En otro sitio web se explica así el concepto: “Uso sistemático, por parte del gobierno de un Estado, de amenazas y represalias, considerado a menudo ilegal dentro incluso de su propia legislación, con el fin de imponer obediencia y una colaboración activa a la población.” El texto, que tiene como referentes históricos a los estados fascistas y al socialismo real, abunda: “la práctica de terror desde el poder se extendió en el siglo XX bajo regímenes militares o militarizados en el seno de democracias formales.

“Estos regímenes totalitarios se caracterizaban por un monopolio de los medios de comunicación, la imposición de una ideología monolítica, la exigencia no sólo de obediencia sino de participación activa en las medidas policiales del Estado, y un aparato de policía secreta y de campos de concentración para disciplinar e incluso exterminar a los adversarios y disidentes. Los líderes potenciales de la oposición eran aislados, encarcelados, exiliados o asesinados.”

En un espacio más, el último que citaremos, se explica así: “El terrorismo de Estado es un régimen de dominación política sustentado en la diseminación del terror en el conjunto social. Se caracteriza por una política represiva criminal de carácter sistemático y masivo implementada por las propias estructuras estatales.” (Coalición internacional de sitios de conciencia)

Obviamente los regímenes que han aplicado el terror no se han autodenominado “terroristas”. Bajo los fascismos, argüían la excusa de enfrentar a un enemigo: los judíos, los comunistas, los anarquistas. Los gobiernos del socialismo real, tenían como referente al enemigo de la contrarrevolución.

Ahora, el discurso internacional ha inventado precisamente usar el concepto de “terroristas”, como se usa en España, Chile (incluso bajo sus “democracias”) y los Estados Unidos, para justificar la suspensión de derechos civiles del “enemigo”, sea extranjero o “traidor a la patria”. Se criminaliza a los oponentes y se practica contra ellos el terrorismo de estado. Pero cuando los textos del Comité Cerezo hablan de la construcción de un estado terrorista en México, el referente o antecedente histórico que tienen en mente es Colombia principalmente.

Para que un régimen como el colombiano, y ahora el mexicano, justificara a los ojos de la opinión pública interna y la internacional una violencia inaudita tenían como “enemigo interno” al narcotráfico, el crimen organizado, y a las guerrillas, a las cuales confundieron con los anteriores bajo conceptos made in USA como “narco-guerrillas”. La estrategia de terror usó no sólo el ejército regular, sino paramilitares. Todo ello con la intervención en todos niveles del ejército y el gobierno de los Estados Unidos.

Para esas campañas violentas que constaron la vida de tantos colombianos, los Estados Unidos pusieron la ideología, la asesoría militar, armas, dinero, todo lo necesario. El plan que englobó ese todo se llamó “Plan Colombia”,
En México, hay un denominado “Plan Mérida” que justifica entregar al gobierno mexicano, para combatir presuntamente al “crimen organizado” o al “narco”, la ideología, la asesoría militar, armas, dinero, todo lo necesario. No se le llamó “Plan México” para tratar de evitar la analogía con el Plan Colombia, pero el fin es el mismo: La intervención de los Estados Unidos en promover una violencia altísima con estrategias de terror de estado: “Uso de la coacción o persecución ilegítima, el secuestro, la tortura, el asesinato o ejecución extrajudicial utilizando recursos policiales, parapoliciales o paramilitares.” ¿Suena conocido? Basta leer los diarios y semanarios.

En el sitio de wikipedia (consultado el 6 de enero de 2011) se comenta una forma que asume el terrorismo de estado: “Instrucción o inducción a la tropa propia para que actúe de tal manera que cause terror en la población civil del enemigo, o negativa a introducir medidas que limiten o persigan tales acciones. La Escuela de las Américas (escuela del ejército de EEUU) ha sido criticada porque en dicha institución se entrenaron numerosos militares latinoamericanos, incluyendo entre ellos a posteriores miembros u organizadores de escuadrones de la muerte.”

En efecto, la mayor parte de los regímenes que han usado el terror en América Latina, tienen, al igual que México, a los Estados Unidos por maestros.

Lo que muchos analistas ya señalan en México es que los asesinatos de personas en centros de rehabilitación de adicciones, el juvenicidio, las represiones a movimientos políticos y sociales como Atenco y Oaxaca, pero también los ya más de 30 mil civiles asesinados como “daños colaterales” en la presunta guerra contra el crimen, son manifestaciones de esa misma Escuela de las Américas, que con diferentes nombres sigue siendo la matriz del terror de estado en todo el continente.

De ser así, como argumenta el Comité Cerezo, no estamos ante ningún “estado fallido” que “quiere, pero no puede” acabar con el crimen, sino ante un estado que usa el crimen y la campaña militar presuntamente en su contra para hacer lo que por definición hace un estado terrorista: exterminar a los adversarios y disidentes.

Fuente: Zapateando

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