La historia que cuenta parte del 25 de mayo de 2007, en el centro de Oaxaca, el Estado mexicano detuvo y desapareció a dos hombres: Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, militantes del PDPR-EPR, revolucionarios que luchan por mejores condiciones de vida para el pueblo trabajador.
El autor del libro, Héctor Cerezo Contreras, es un activista, defensor de los derechos humanos y luchador social. Él ha sentido el peso del sistema represivo en México. En 2001, junto a sus hermanos fueron encarcelados por acusaciones que nunca se probaron. Salió, pero la experiencia no se olvida. Y desde esa experiencia, escribe. Es un ex preso político que aprendió a usar la palabra como herramienta de lucha. Y eso se nota en cada página.
El libro tiene un recurso literario interesante, y hay que reconocerlo: los desaparecidos toman la palabra. Son ellos quienes narran su propia historia. El Estado intenta borrarlos, silenciar su lucha, pero el libro los restaura como sujetos históricos.
Ahora bien, ¿qué revela este libro sobre México? Revela que la desaparición forzada es una herramienta del Estado. Un mecanismo diseñado para desactivar la lucha popular sin dejar rastros que puedan ser usados en un tribunal. Cuando el ejército impugna las órdenes de búsqueda, cuando la Suprema Corte se niega a intervenir, cuando los expedientes se acumulan sin respuesta, no estamos ante un fallo del sistema. Estamos ante el sistema funcionando exactamente como fue diseñado.
Este libro se distribuye de mano en mano, en plantones y en librerías solidarias. No está en los grandes circuitos comerciales, no tiene promoción en los medios masivos. Y eso es comprensible. Porque el poder no va a promocionar un libro que lo desenmascara. Pero esa forma de distribución no es una debilidad, es una fortaleza. Significa que la memoria se construye desde abajo, que la verdad no se compra ni se vende, que el pueblo encuentra sus propios canales para no olvidar.
Un libro como este sirve para que los miles de desaparecidos en México no sean solo números en un informe de la ONU. Sirve para que el mecanismo represivo del Estado mexicano sea visible.
Los desaparecidos no son víctimas pasivas de un destino trágico. Son combatientes de una causa justa, que fueron arrancados de su lucha por un Estado que no soporta que el pueblo se organice. Y el libro, al contar su historia, se convierte en parte de esa lucha. No es un libro para leer y guardar. Es un libro para pasar a otro. Para que el fuego que habita a Edmundo y Gabriel no se apague.
El Estado puede desaparecer cuerpos. Puede borrar nombres de los registros. Puede amedrentar a las familias. Puede impugnar las órdenes judiciales. Pero lo que no puede hacer es desaparecer la memoria. Y mientras haya un libro como este, mientras haya manos que lo pasen y ojos que lo lean, la memoria seguirá viva.
Por último, puedes adquirir este libro directamente en el Café del Comité Cerezo México, ubicado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Comité Cerezo México
La Sexta Nota: Del fuego que nos habita, es un libro basado en echos reales en un contexto político de represión y terrorismo de Estado