Temen los hermanos Cerezo ser detenidos; señalan acoso María de la Luz González-El Universal

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

“Lo menos malo que esperamos mis hermanos y yo en este momento es una detención. Esperamos no morir rápidamente o que nos agarren de ‘pagadores’ en esta guerra”, admite Francisco Cerezo Contreras, cuyos padres son señalados por el gobierno federal como dirigentes del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

En entrevista con EL UNIVERSAL explica que él, Alejandro, Emiliana, Héctor y Antonio viven con la zozobra, acentuada en las últimas semanas, de que el Estado mexicano está generando un clima de desconfianza y temor en torno suyo, para legitimar una agresión posterior, pero insiste en deslindar a los hermanos Cerezo del EPR.

“La causa del Comité Cerezo son los hermanos Cerezo”, aclara, en alusión a Héctor y Antonio Cerezo, quienes cumplen una sentencia de siete años y medio en el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, por atentados con petardos a sucursales de Banamex en 2001.

“Ese ha sido nuestro trabajo, llevamos seis años de lucha y esto (las ‘filtraciones’, la insistencia en el vínculo familiar) lo que hace es tratar de aislarnos y estigmatizarnos.”

Francisco explica lo que en otras ocasiones ha dicho. Él y sus cuatro hermanos tienen 17 años sin saber de sus padres, que un día se fueron para, de acuerdo con los servicios de inteligencia mexicanos, entrar a la clandestinidad, desde donde supuestamente dirigen al EPR.

Para los hermanos Cerezo, la revelación de la presunta identidad de sus padres (Tiburcio Cruz Sánchez, comandante en jefe del EPR, y Elodia Canseco Ruiz) por parte del gobierno federal, “fue una sorpresa, no sabíamos nada y ya ni quisiéramos saber más”, acota.

El grupo armado, que surgió a la luz pública hace 10 años, reivindicó los atentados registrados en los últimos tres meses en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), que se adjudicó en demanda de la presentación de dos de sus integrantes, presuntamente detenidos y desaparecidos en mayo pasado en Oaxaca.

A raíz de la desaparición, explica Francisco, se intensificó el hostigamiento en contra de los tres hermanos Cerezo que están en libertad, y hubo amenazas por correo electrónico que aludían a los dos que están en prisión.

Los Cerezo tienen actualmente medidas cautelares de protección otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Secretaría de Gobernación les ha dado teléfonos encriptados y números telefónicos de emergencia para reportar cualquier irregularidad, pero por ejemplo, en el caso de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) esos números son los del conmutador. La línea directa con Gobernación no funciona.

luz.gonzalez@eluniversal.com.mx

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