El ausente A la memoria de Ray Bradbury

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

¿Quién es?  Se oyó decir a una mujer desde el fondo de la casa.

Heriberto, asustado, cerró la puerta y con sus pequeños pies corrió hacia la cocina gritando:  ¡Es él mamá! ¡Es él!  Josefina dejó de lavar los trastes de la cena. Recibió a Heriberto con la mirada triste.  ¡Es él mamá, es él! ¡Te lo juro! Ven a verlo, por favor  suplicó Heriberto. Josefina secó sus manos con el delantal y se dejó llevar por la pequeña mano de Heriberto.

Al llegar a la puerta, Josefina le advirtió:  Voy a abrirla, pero si no hay nadie otra vez te quedas castigado, ya estoy cansada de tu juego, ¿entiendes?  Heriberto, ansioso,
Asintió con sus ojos infantiles.

Entonces, Josefina abrió la puerta y…

Castigado nuevamente, Heriberto subió lentamente a su cuarto y se encerró. Alzó la cortina de la ventana y vio a Ignacio dar media vuelta y comenzar a caminar. En la sala Josefina miró una fotografía. Recordó a su esposo y pensó en lo mucho que les hacía falta desde el accidente. En su cuarto, Heriberto susurró: Papá  y se quedó dormido

La Palma de Concreto

Preso de Conciencia: Héctor Cerezo Contreras

30-Junio-2003

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