Una represalia de Peña Nieto

, por  Comité Cerezo México , popularidad : 1%

Arturo Rodríguez García

El pasado lunes, Alejandro Cerezo Contreras fue detenido al llegar a Panamá para participar en un encuentro internacional derechohumanista donde sería ponente. Lo interrogaron durante dos horas y media, tiempo en el que le preguntaron hasta por la militancia política de sus padres. El gobierno mexicano lo tiene boletinado, por lo visto, después de haber evidenciado como integrante del Comité Cerezo México, la gravedad de la represión en el período peñanietista.

Hace 17 años, el 13 de agosto de 2001, los hermanos Alejandro, Antonio y Héctor Cerezo Contreras fueron detenidos en su domicilio. Los acusaban de haber detonado explosivos en sucursales bancarias, así que, sin orden de aprehensión y con una orden de cateo viciada, los sometieron a torturas para que admitieran que pertenecían a la guerrilla identificada como Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo.

Su defensa estaba a cargo de Digna Ochoa (y Pilar Noriega), pero en octubre de 2001, la abogada fue asesinada, aunque la procuraduría de justicia capitalina, en el gobierno de López Obrador, determinó que se había suicidado de dos balazos, uno de estos prácticamente en la nuca y así, quiso cerrar la investigación.

El primero en salir libre fue Alejandro, por ahí de 2005. No le pudieron acreditar los delitos que se le imputaban. Durante siete años y medio, Antonio y Héctor permanecieron presos, en penales de alta seguridad.

Cuando fueron detenidos, Alejandro estudiaba economía en la UNAM y sociología en la UAM. Era el más joven de los tres, de apenas 19 años, cuando fue sometido al infierno carcelario. Fue peor para sus hermanos, pues conforme avanzaban en sus procesos, se les imputó ser asesores de jefes del narco en prisión. Así de absurdo, así de abusivo fue, como en muchos otros casos, el pretexto de la guerra contra el narco de Felipe Calderón y su continuación con Peña Nieto.

Al gobierno de Vicente Fox, no le interesaba si eran culpables o no, si eran buenos estudiantes o no, cuando los detuvo. Héctor ha considerado que el interés del gobierno era enviar un mensaje a quienes simpatizaban con movimientos sociales.

Los hermanos Cerezo Contreras eran jóvenes universitarios políticamente concientes y, cuando finalmente probaron su inocencia, se dedicaron a documentar la represión, a acompañar casos de atropello gubernamental y a capacitar a quienes son defensores de derechos humanos.

Integrados ahora en el Comité Cerezo México, creado cuando buscaban su libertad, emiten un informe anual sobre represión pocos días antes del 1 de septiembre, fecha del Informe de Gobierno, cuando el presidente en turno suele desplegar una costosa campaña publicitaria. Para el caso, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, esos informes han demostrado la dimensión y gravedad de un enorme proceso represivo con ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, encarcelamientos con motivación política y tortura, así como miles de agresiones a defensores de derechos humanos.

Alejandro Cerezo Contreras fue deportado de Panamá a México, donde el gobierno lo reportó delincuente. La noticia se perdió en la vorágine conmemorativa del 2 de octubre, pero es grave que, siendo uno de los que han revelado la represión peñanietista y sin denuncias conocidas en su contra, la cancillería de Luis Videgaray lo haya boletinado, privado de asistencia consular, y sin causa fundada ni motivada, aplique lo que a todas luces es una represalia gubernamental.

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