Readaptacion Social Antonio Cerezo Contreras

, di  Comité Cerezo México , popolarità : 1%

En este tema concreto nos ha tocado un papel que muchas veces como estudiantes de la facultad no tenemos. La tarea enriquecedora de investigación entre los libros de la biblioteca central o de la facultad tendremos que cambiarla por el análisis de los hechos cotidianos de la prisión en que vivimos. Todo para concluir si realmente en este CEFERESO No. 1 existe un programa eficaz de readaptación social.

Lejos de las estadísticas oficiales, que seguramente las habrá, que demuestren las bondades de este centro de reclusión, existe la vida carcelaria real y concreta que contradice sus informes.

Es necesario como inicio describir la dinámica o rutina para comprender y sustentar el hecho de que la readaptación social de los presos es un objetivo lejano y en muchos casos irrealizable.

A las 6:00 a.m. es el primer pase de lista, desde esa hora hasta las 10:30 u 11:00 p.m. las luces de las celdas permanecen encendidas.

A las 7 o 7:30 a.m. aproximadamente, se baja a desayunar al comedor, terminando se regresa a la celda, que el custodio, oficial o comandante cierra.

La lista de cambio de guardia pasa a las 9:00 a.m., treinta o cuarenta y cinco minutos después abren las celdas para bajar a patio o comedor hasta las 13 horas, momento en que nos bañamos, acabando se vuelven a cerrar las celdas.

A las 2 o 2:30 p.m. es la hora en que por lo regular se baja a comer. Se les da a los presos como máximo 45 minutos, después de los cuales se les sube y encierra. Pasa otra vez la lista a las 4:00p.m., aproximadamente 10 o 15 minutos después se baja nuevamente a los presos a patio o comedor, para subirlos a las 6 o 7:00 p.m. y encerrarlos en sus respectivas celdas.

A las 8:00 p.m. se baja a cenar y se sube a la celda, se espera el pase de lista de las 10: p.m. y hasta el otro día.

Esta rutina solo se modifica los sábados y domingos donde bajar es opcional o cuando hay un evento en el auditorio, que es muy remoto.

Suponiendo que de 7 a.m. a 9 p.m. fuese tiempo hábil, se aprovechan en una actividad fuera de la celda a lo máximo 6 de 14 horas, las restantes 8 horas se van en comidas (3 al día) y la celda.

Hay algunas actividades promovidas por la institución en las que se pueden participar: pintura, teatro, música, escuela, pastoral y Alcohólicos anónimos, estas duran oficialmente una hora, pero en realidad cuando bien, se aprovechan 50 minutos.

Estas actividades se llevan a cabo dentro de las seis horas en que se está fuera de la celda y no diario. Pastoral y Doble A se llevan a cabo los fines de semana.

Si vemos, de 30 horas totales en cinco días a la semana, sólo se aprovechan 5 horas en actividades propuestas por la institución, eso si los maestros asisten.

Las restantes 25 horas se van entre patio y jugando básquetbol, voleibol, o realizando otra actividad como jugar dominó o ajedrez.

He aquí uno de los principales problemas, que la institución no genera espacios para actividades culturales y académicas amplios que estimulen a los internos a desarrollar dichas actividades.

Puede argumentar la institución falta de interés de los presos para participar, pero partiendo de que el objetivo fundamental de la misma es la readaptación del preso a la sociedad, ésta debe buscar por obligación los mecanismos adecuados para incentivar el desarrollo físico e intelectual de los presos.

Otro problema es que el tiempo que destina la institución a las actividades antes mencionadas no son suficientes para que el preso realmente tenga la oportunidad de aprender y desarrollar alguna habilidad, capacidad o hábitos.

¿Alguien puede ser buen músico teniendo en sus manos una guitarra una hora a la semana y eso a veces?

La inasistencia de los maestros en la mayor parte de los casos no es su responsabilidad, sino producto de una mala planeación de sus actividades y además, de ellos no depende mejorar muchas cosas porque son simples trabajadores.

Con la justificación de que no suceda nada que viole la seguridad del penal y de los internos, se menoscaba el desarrollo cultural, deportivo, intelectual de los presos y al hacer esto, también limitan la readaptación social.

El fomento a la lectura es nulo. Si bien es cierto que pasa una vez a la semana el señor que trae libros, también es cierto que en ocasiones no viene. Si algún interno solicita se le ingrese un libro, la solicitud es contestada hasta dos meses después de formulada la solicitud, aduciendo que los títulos deben ser analizados por el área educativa, el riesgo es que el libro no sea autorizado.

Otro obstáculo a la lectura es que durante las revisiones (no todas) se tiene que discutir con los oficiales que las realizan para evitar se lleven los libros que según ellos sobran. Existen dos normas contrapuestas en este caso y dan pie a las discusiones, por un lado el encargado de biblioteca comenta la norma establecida que permite tener 11 libros por preso (5 propios, 3 de biblioteca y 3 de escuela). Por otro lado algunos responsables de las revisiones sostienen que sólo se pueden tener 3 libros.

Bajo esta situación es evidente que ni siquiera los presos tienen las posibilidades de elevar su cultura.

Es evidente e innegable la falta de hábitos de lectura y estudio en la gran mayoría de recluidos, pero repetimos, que si el objetivo central de la institución es la readaptación, es su deber buscar la manera de generar las posibilidades de desarrollar dichos hábitos.

Partimos de que entre más posibilidades existan de adquirir hábitos, serán más los presos que se integren a una dinámica más sana.

Queda pues en las autoridades de este CEFERESO utilizar de mejor manera 5 horas diarias o por lo menos cuatro mas, hacerlo equivaldría a disminuir la ociosidad madre de los vicios.

Todas las actividades posibles de realizar serían una alternativa diferente para los presos que no tienen televisor o que no la ven tanto.

No estamos en contra del televisor, pero ésta no puede ser la responsable de la readaptación social de los presos o de su falta de interés para desarrollar otras actividades.

Otra situación es que se limita la creatividad y el aspecto propositito de los presos porque no podemos proponer modificaciones a las actividades o simplemente hacerse responsable de la biblioteca, de la limpieza de los pasillos, de los balones, ¿Cómo readaptar si se niega la posibilidad de asumir aunque sean pequeñas responsabilidades?. Es cierto que varios presos no lo harían, pero otros si.

Así como es obligatorio en las revisiones bajarse el pantalón y en ocasiones, (casi siempre) la trusa, podría ser obligatorio hacer los lunes honores a la bandera o el que se le proporcionen a los internos material para hacer pinturas, dibujos u otras cosas, como el que podamos poner un altar el día de muertos con la fruta o comida que muchas veces se tira a la basura.

Hay iniciativas de parte de las autoridades, si, pero son pocas, como el concurso de calaveras que promovieron, sin embargo son insuficientes para lograr el objetivo que dicen perseguir instituciones como estas.

La relación de los presos con personas del exterior es limitada, primero en el número de visitantes (12 máximo), segundo en que si no son familiares sólo se pueden ver por locutorios, tercero por el número de requisitos que piden y cuarto, lo más dañino, las revisiones y tardanzas que tienen que pasar las visitas para poder ver al preso. Esta situación no ayuda psicológicamente al recluido, máxime si son de lugares lejanos a este penal, y el dinero se convierte en otro obstáculo en ocasiones insalvable.

Es posible que exista un menor número de “picados” en comparación de los CERESOS, sobre todo en los dos módulos de procesados, pero esto no puede ser a costa del desarrollo humano y la dignidad de los presos, existen otras alternativas.

También es cierto la existencia de presos en descomposición que sólo ven la manera de chingar a otros, para ellos sobrevivir, sin embargo no podemos desconocer el hecho de que son reflejo de la sociedad actual de nuestro México.

Las instituciones del estado son responsables de no aumentar la descomposición social con sus políticas económicas dañinas a todas luces para el pueblo.

Si la miseria moral es generada por la miseria económica habría que acabar con esta última para ver el decrecimiento tanto en los índices delictivos y por tanto el menor ingreso de gente a los reclusorios.

Construir mas CEFERESOS, aumentar las penas y que el ejército disfrazado tome las ciudades, son aspirinas que en ningún momento curan el origen de la enfermedad.

Cabe aclarar antes de concluir, que el término de readaptación social puede, y seguramente para nosotros y la institución, pero aún así, concediendo que fuese el mismo, nosotros no nos consideramos desadaptados sociales.

Lo que nos ha puesto en esta situación es la negativa del estado a transformar la sociedad que el ha construido, por eso la cárcel se constituye en un castigo donde nuestras posibilidades de desarrollo físico e intelectual se ven drásticamente reducidas como las de muchos otros presos.

¡PRESOS DE CONCIENCIA, LIBERTAD!

13 de enero de 2002

A cinco meses de nuestra privación ilegal e injusta de nuestra libertad.

Antonio Cerezo Contreras, preso 1108 para la institución.

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