Relatoría de la visita a Héctor Cerezo Contreras en el Penal Federal de Puente Grande, Jalisco

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Después de 8 horas de viaje desde la ciudad de México, Emiliana Cerezo Contreras acompañada en Guadalajara por los compañeros solidarios del Sindicato de la planta hulera de Euzkadi, arribó al penal a las 8:45 de la mañana del domingo 13 de febrero del año 2005.

Testimonio:

“Como a diez metros antes de la garita de entrada dos elementos de la PFP me pidieron mi identificación y preguntaron el motivo de mi visita, llegué a la garita de entrada y me tomé la foto, una oficial revisó mi maleta y me dijo que no podían pasar medicamentos a menos que llevara la receta médica que justificara que me los estaba tomando, pase a la sala de espera donde está Trabajo Social para realizar mis trámites, entregué todo lo que me pidió y me dio dos trípticos acerca de algunas normas que se deben respetar en el penal y consideraciones sobre la ropa, el calzado, etc., también me dio una hoja donde viene el calendario de visita y llamadas telefónicas, esperé hasta las 11 de la mañana aproximadamente para poder entrar a ver a mi hermano Héctor Cerezo Contreras una hora por locutorios.

El trabajador me llamó y me informó que mi pase para visita por locutorios estaba autorizado, al llegar al área de acceso nuevamente me tuve que tomar la foto , la revisión consiste al igual que en “La Palma” en entrar a un cuartito donde una oficial me indicó quitarme la blusa y el sostén, prendas que revisó minuciosamente, me indicó alzarme las mamas para “ver si tenía algo” ahí, después me quité el pantalón y me bajé la pantaleta hasta las rodillas, tuve que cambiarme la toalla sanitaria delante de ella pues estaba menstruando, me indicó que le enseñara las plantas de los pies y así lo hice, me revisó la boca y alcé la lengua para la revisión, también revisó mis oídos, no me tocó y salí de la revisión para que un oficial me acompañara hasta el área de acceso a locutorios y visita familiar, pasé casi inmediatamente al locutorio 8 donde ya me estaba esperando mi hermano Héctor, como es evidente no hubo contacto corporal, sólo pudimos hablar a través de una mica con pequeños agujeros para podernos comunicar, la visita duró sólo una hora, que es el tiempo de visita para no familiares.

Después de la visita fui a oficialía de partes donde revisaron minuciosamente la correspondencia anotando el número de tarjetas, las hojas escritas a mano y las hojas impresas, posteriormente pasé al área de depósito de dinero donde me dieron un recibo del monto que deposité.

Salí aproximadamente a las 3 de la tarde del Penal y quien me acompañaba me estaba esperando para ir de regreso a la terminal donde tomé el autobús y regresé a casa.

El servicio médico sólo se da dos veces por semana, martes y jueves, a menos que el Penal considere que algún caso amerite servicio médico otro día.

Atentamente

Emiliana Cerezo Contreras”

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